Entrevista a Atiqa El Youssfi, profesora de Ciencias Coránicas. que dirige un grupo de estudios coránico en Villaverde al que asisten varios imanes. Preparada y dialogante, defiende un islam integrado y colaborador, con gran relevancia de la mujer.

Disculpe la ignorancia pero, ¿tienen las mujeres en el islam un papel importante en la teología y la enseñanza religiosa?

Gracias por contar conmigo, venir a conocernos, hace falta que nos conozcamos y dialogar entre nosotros. Antes de la llegada del islam, nosotros hablamos de “Al Yahilia”, la edad de la ignorancia, en la que la mujer era tratada como alguien de nivel inferior, era humillada, no tenía derechos. Con el islam, la mujer pasa a ser considerada igual al hombre, una persona. Hay un dicho del Profeta que afirma que la búsqueda del conocimiento es obligatoria para todo musulmán, hombre y mujer. Lo primero que hicieron esas mujeres fue conocer su religión y participar en la vida pública, social y política, en todos los ámbitos y hubo mujeres eruditas en todos los ámbitos del conocimiento, no solo el religioso; tenemos muchas mujeres sabias que han sido profesoras de los sabios, como la mujer del profeta Mahoma, la paz sea con él. Hay un dicho suyo que pide tomar la mitad de nuestra religión de ella, de Aisha, de su mujer. La mujer es la educadora de nuevas generaciones de modo que no podemos tener unas ciencias islámicas sin contar con ella. Pero es cierto que ha habido una decadencia, un tiempo largo, en que la mujer ha sido apartada de la sociedad y la vida pública. Pero el islam establece la obligación de la mujer de adquirir el conocimiento y de enseñar a los demás.

Atiga El Youssfi, profesora de ciencias coránicas

Atiqa El Youssfi en un momento de la entrevista. FOTO LALA FRANCO

La imagen que tenemos de la mujer en el mundo islámico es la del sometimiento.

Nosotros solo podemos someternos a Dios, eso es el islam, la mujer no puede someterse a ninguna otra fuerza. Cuando uno se somete solo a Dios, realmente uno se libera. En el islam no se puede obligar a la mujer a creer o ponerse el velo, eso ha de salir de sí misma. Tenemos ese cliché en occidente por la decadencia tan grande de que he hablado -que comenzó hace mil años- y las consecuencias todavía las sufrimos, pero hemos de saber que en el islam no se puede someter a nadie. Tenemos ejemplos de mujeres sumisas hoy, pero son minoría, pero cuando vemos a una mujer obligada a llevar el velo o caminar detrás de su marido, creemos que es todo el islam, y no se puede generalizar. Creo también que occidente tiene que buscar una información más verdadera, porque lo que se difunde en los medios es solo la mujer oprimida y humillada mientras que la mayoría de las musulmanas somos mujeres libres, personas visibles, que trabajamos, estudiamos, son iguales que cualquier otra mujer de la sociedad europea. Pero no podemos culpar a la religión, eso procede de una interpretación errada del Corán. Yo creo que la mujer musulmana está de camino a recuperar lo que lo que le dio el islam: el derecho a estudiar, la justicia, la igualdad. Esa conquista se perdió por culpa de los gobernantes y los políticos y ahora tratamos de recuperar ese legado.

¿Podemos hablar de movimientos de mujeres en el islam?

Siempre ha habido grupos de mujeres que reivindican pero ahora son más visibles las mujeres que luchan contra las injusticias y la primera de ellas es hacerte hacer cosas erróneas en nombre de Dios, que dan una idea equivocada de tu religión, esa es la primera injusticia. Por eso los movimientos de mujeres lo primero que tenemos que hacer es saber cuál ha sido la enfermedad, cómo hemos llegado a esa situación. Las causas de la decadencia fueron políticas y una interpretación machista de los textos sagrados que los han tergiversado. Encontramos dichos de sabios musulmanes que son humillantes para la mujer y no porque el islam quiera machacar a la mujer, ni porque así lo digan los textos sagrados, sino porque algunos de esos sabios eran machistas y han interpretado así los textos. La mujer tiene que saber la causa de la decadencia y entonces empezaremos a trabajar por el cambio, que tiene tres dimensiones: mejorar la fe, porque cuando tengo fe puedo llegar a cualquier objetivo, pero si mi fe está débil, me convence cualquiera. El segundo cambio es el del conocimiento y el tercero es el cambio social.

¿Ese es el objetivo de la asociación a la que usted pertenece?

Sí, Onda de Madrid es una asociación cultural que trata de promover ese cambio, con insistencia en la mujer, tenemos muchas mujeres.  Pero yo dirijo un grupo de trabajo, en el que hay también hombres y varios imames y lo dirijo sin problemas. En el mundo islámico hay mucho movimiento reivindicativo de esos derechos que hay que reclamar, porque nadie te los regala.

Se acusa al islam de falta de autonomía de lo político frente a lo religioso.

Si hay un país, como Irán, que ha votado que quiere leyes islámicas, ese es su derecho.

Pero en España  todos los ciudadanos, los musulmanes y los demás, estamos incluidos en la Constitución en la que caben todos nuestros derechos y obligaciones y no tenemos que pensar en un estado religioso o autoridad religiosa. Y podemos estar satisfechos por ello, ningún musulmán aquí reivindica un estado religioso. El islam nos obliga a respetar la constitución del país, un imam que llegue a pensar que está por encima de las leyes no entiende el islam. Nosotros pretendemos tener un islam español. Hay imames que han sido formados en Egipto o Arabia Saudí y dictan fetuas que no tienen nada que ver con la realidad de aquí, aunque puedan tener sentido en esos países. Queremos imames formados aquí, podemos hacerlo.

¿Es un problema la importación de imames que no conocen España?

Sí, creo que necesitamos imames que conozcan la realidad y que tengan la mentalidad abierta –la mayoría la tienen- pero insisto en que necesitamos imames formados aquí, no necesitamos ir a Arabia Saudí a formarnos. Se necesita formación pero se puede dar aquí.

¿Cómo puede la comunidad musulmana protegerse de los que emprenden violencia en nombre de Dios?

El problema es que ahora relacionamos el terrorismo con el islam. El terrorismo no tiene religión ni raza, una persona violenta trata de justificarlo a veces por la raza o la religión, pero no es así. Los musulmanes tienen que conocer el verdadero mensaje para no dejarse manipular y necesitamos gente preparada. Hay muchos factores que intervienen en el tema terrorista y el 90% de las víctimas del terrorismo son musulmanes. Hay que hacer frente a ese terrorismo, todos juntos: los imames y las comunidades islámicas, claro, pero no solo los musulmanes, toda la sociedad, los medios de comunicación también: cuando relacionamos terrorismo e islam hacemos daño a 1600 millones de personas.

Pero cuando el que ha dirigido los atentados de Barcelona es un imán, hay que preguntarse por qué es posible que esa barbaridad se albergue en una mezquita.

Los imames integristas, sus ideas, no son aceptables en ningún sitio. Pero son el 0’4% y hablamos de ellos como si fueran el islam. Es solo la interpretación de una minoría. Necesitamos que la comunidad musulmana esté muy atenta al trabajo que se hace en la mezquita, a los valores y la espiritualidad que se trabajan en la mezquita y enseñar a los jóvenes, educarlos, para prevenir y que no dejen a cualquier persona que se infiltre y pueda difundir esa imagen deformada. Tenemos mucho trabajo por delante pero estamos en ello. Nosotros, como asociación cultural participamos en No violencia, plataforma de organizaciones civiles dirigida a los jóvenes.

¿Cómo ve la aportación del islam al mundo de hoy?

El cristianismo, el islam y el judaísmo tienen un origen común y su mensaje también lo es. Nosotros no decimos el dios de los cristianos o de los judíos, porque Dios es uno, Alá significa Dios y no es solo nuestro. Hay un mensaje común en las tres religiones: paz, igualdad y misericordia, todo lo que hace la vida humana feliz. La aportación del islam a la humanidad ha sido enorme, lo primero el concepto de dignidad, de igualdad entre hombre y mujer, la justicia. En España, la época de Al Ándalus fue una época de convivencia ejemplar, luego los musulmanes fueron oprimidos por ellos mismos. Y ellos aportaron mucho en medicina, astronomía, farmacia. Y todavía aportan: amor y los valores que necesita el ser humano para ser feliz.

Una vecina le devolvió los pasteles de Ramadán.

Eso fue una anécdota. La mayoría nos acepta y nos trata bien. Hay que conocerse, porque tendemos a rechazar o desconfiar de lo nuevo. Pero nosotros participamos en los colegios, en los ayuntamientos, somos parte de España. Yo llevo 15 años aquí. Cuando llevas el velo, la gente piensa, “árabe e inmigrante”, pero el islam ahora es parte de España: el 40% de los musulmanes que hay en España ha nacido aquí.

¿Y ha visto evolución en ese tiempo?

Soy optimista: nosotros convivimos con los vecinos, participamos en los consejos escolares de las escuelas, colaboramos con el ayuntamiento en algunos proyectos y eso significa que estamos dentro de la sociedad, con muchos amigos no musulmanes que creo que nos entienden. La mayoría de la gente nos trata muy bien, somos de aquí, algunas veces te tratan menos bien, porque no te conocen y a veces con miedo o con odio, pero la mayoría no; acabamos de participar en una serie de actividades en “Leganés, ciudad abierta”, con otras 20 asociaciones y ha sido hermoso.

Más allá de esas instancias de convivencia, ¿es posible un diálogo cristiano-musulmán, más específicamente religioso?

El diálogo es un principio para las dos religiones, existe, ha existido y ha de existir, pero necesitamos incluir a todos en ese diálogo. Creo que no hay un conflicto religioso de base entre cristianos y musulmanes porque tenemos un origen común, compartimos objetivos, pero necesitamos más espacios de comunicación para conocernos y entendernos;  así entendí mi participación en el Congreso de teología. Necesitamos más gente que nos una y nos dé confianza, sean religiosas o no, nos necesitamos todos: los no creyentes, los musulmanes, los cristianos, todos, desde lo que nos es común como humanidad, para formar una sociedad tranquila y segura. El judaísmo, el islam, el cristianismo, los no creyentes, todos aportan, todos debemos aportar algo a esta  sociedad, hayas nacido aquí o en otro país, profeses la religión que profeses, como ciudadano de España.

Sé que le preocupa la islamofobia.

La solución es la educación, para todos, musulmanes y no musulmanes. No queremos a los integristas de un lado ni de otro, necesitamos un país sin odio, sin rechazo a nadie por su raza o religión, esa es la ilusión que tengo yo, que un día seamos hermanos en la hermandad, iguales y felices, trabajando codo con codo. Hay un dicho de Mahoma que dice “para un musulmán el beneficio de servir a una persona es mayor que el de permanecer rezando un mes en la mezquita de Medina”. No podemos vivir desconectados del Creador pero, además, tenemos que ayudar y participar. Porque cuando adoras a Dios es un beneficio para ti, pero cuando ayudas a la sociedad es un beneficio para todos.