Cinco padres escolapios, varones, célibes, con sus votos de pobreza, obediencia y castidad, estaban dispuestos a formar comunidad bajo un mismo techo con un matrimonio con su voto de fidelidad, sus tres hijos y sus cobayas. El arte de la convivencia requiere de diversas habilidades para cultivarlo de una manera edificante, tanto en el ámbito familiar, como en el ámbito de la vida religiosa. La yuxtaposición de ambas realidades se antoja, a primera vista, desajustada.

Este contenido sólo está disponible para personas suscritas a alandar. Puedes acceder a él y al mismo tiempo ayudarnos a continuar ofreciendo contenidos como este convirtiéndote en una persona con suscripción a través de este enlace la página de suscripción.