por Ludovica Eugenio -ADISTA.

“Después de intensa oración y de madura reflexión, Su Santidad ha decidido establecer la Comisión de Estudio para el Diaconado de las Mujeres”. De este modo, el pasado 2 de agosto, la oficina de prensa de la Santa Sede anunció que toma cuerpo la intención manifestada por el Papa Francisco el 12 de mayo frente a 900 religiosas de 80 países, que representan a medio millón hermanas, durante la reunión trienal de la Unión Internacional de Superioras Generales (Uisg). En el encuentro, celebrado en el salón Pablo VI del 9 a 13 de mayo sobre el tema “Tejer la solidaridad mundial para la vida”, el Papa, aceptando la solicitud de algunas religiosas (“¿por qué no crear una Comisión para estudiar el tema?”), había acogido de hecho con satisfacción las iniciativas y apelaciones de muchas partes hacia una apertura del diaconado para las mujeres

¿Presencia igual para igualdad de derechos en la iglesia?

El Papa Francisco nombra la comisión para el diálogo sobre el diaconado femenino.

Imagen de Gabriel Andrés Trujillo Escobedo @Flickr

La Comisión, que debería reunirse en breve, se compone de doce miembros, seis hombres y seis mujeres, representación simbólica de la igualdad de participación. Dotados todos de excelentes calificaciones serán guiados en su trabajo por el jesuita arzobispo Luis Francisco Ladaria Ferrer, número dos de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Cuatro italianos: mons. Piero Coda, focolar, Presidente del instituto Sophia Loppiano, Universidad de los focolares y miembro de la Comisión Teológica Internacional; Francesca Cocchini, profesora de historia del cristianismo en la Universidad La Sapienza y en el Instituto Patrístico Augustinianum de Roma; la hermana Mary Meloni, de las Hermanas Franciscanas Angelinas, presidenta de la sociedad italiana para la investigación teológica, nominada por el mismo Francisco en 2014 consultora de la Congregación para los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica y rectora de la Universidad [quote_right]La Comisión se compone de doce miembros, seis hombres y seis mujeres, representación simbólica de la igualdad de participación.[/quote_right]Pontificia Antonianum de Roma; Michelina Tenace, profesora y presidenta del Departamento de teología fundamental en la Pontificia Universidad Gregoriana en Roma. Luego hay tres españoles: además del presidente, Ladaria, Nuria Calduch-Benages, de las misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazareth, miembro de la Pontificia Comisión Bíblica, promotora, en su actividad teológica, de una teología bíblica femenina, y Santiago Madrigal Terrazas, jesuita profesor de eclesiología en la Pontificia Universidad Comillas de Madrid y autor de varios libros sobre el Vaticano II. Los americanos son Robert Dodaro, agustino, director del Instituto Patrística Augustinianum de Roma y profesor de patrística en la Pontificia Universidad Lateranense y el teólogo Phyllis Zagano, profesor en la Universidad Hofstra, Hempstead, Nueva York. Completan el cuadro el alemán Karl-Heinz Menke, profesor emérito de teología dogmática en la Universidad de Bonn y miembro de la Comisión Teológica Internacional; Aimable Musoni, salesiano, profesor de eclesiología en la Pontificia Universidad Salesiana en Roma; el belga jesuita Bernard Pottier, profesor de teología dogmática y fundamental en el Institut d’Etudes en Dauphiné en Bruselas y miembro de la Comisión Teológica Internacional; la austriaca Marianne Schlosser, profesora de teología espiritual en la Universidad de Viena y miembro de la Comisión Teológica Internacional.

¿Quién presionará en favor del diaconado femenino?

De los doce miembros por lo menos un tercio es explícitamente favorable a la reintroducción de mujeres diáconos. Phyllis Zagano, en particular, reconocido estudioso de la espiritualidad contemporánea y dedicado a la cuestión de las mujeres en la iglesia, publicó el libro Sábado Santo: un argumento para la restauración del diaconado femenino en la iglesia católica, en el cual auspiciaba esa reintroducción. Pertenece a los personajes “recomendados” por la Conferencia de coordinación de las mujeres (Woc), uno de los organismos que apoyan el acceso de las mujeres al sacerdocio, cuando el Papa anunció su opinión favorable a la creación de la Comisión Hay que pensar que en 2012, reinando Benedicto XVI, William Ditewig, catedrático de la Universidad de Santa Clara, fue censurado por haber escrito, en colaboración con Phyllis Zagano, un libro que puso el punto sobre el diaconado para las mujeres. La Archidiócesis de Filadelfia, a la que formalmente pertenecía Ditewig le prohibió hablar en público en una conferencia sobre el tema del diaconado porque su presencia habría causado “confusión doctrinal.”.

Entre los autores por el diaconado para las mujeres está también Pottier (“las diaconisas fueron sin duda parte del clero”, escribió hace años en un ensayo) y Menke, que defiende el derecho de las mujeres a reclamar una mayor responsabilidad en la iglesia,:”el Papa, -ha escrito- podría cambiar la ley de la iglesia para que los órganos de la Iglesia, compuestos de hombres y mujeres puedan elegir obispos e incluso al Papa.” Mary Melone, primera mujer en ser nombrada como Rector de una Universidad Pontificia, dijo recientemente que “la autoridad de la mujer ayuda a la Iglesia a crecer”: que se llegue a hablar o no al sacerdocio, explicó, , lo importante es que “no hay ningún pretexto para excluir a las mujeres de la oportunidad de aspirar a los roles de toma de decisiones en la “glesia”.

Otros miembros de la Comisión están en una orientación más conservadora: el p. Davey es editor del libro Permanecer en la verdad de Cristo: Unión y comunión en la iglesia católica, entre cuyos autores aparecen también el prefecto de la congregación para la doctrina de la fe, cardenal Gerhard Ludwig Müller y el conservadorísimo cardenal Edmond Leo Burke; Terraza de Madrigal ha declarado explícitamente que una hipotética apertura al diaconado no puede suponer en modo alguno el carácter sacramental del mismo.