Siempre ha supuesto una gran incógnita y ha despertado profundos interrogantes el problema del mal en el mundo, en todas las dimensiones que aquel puede llegar a manifestarse, ya sea como mal físico o como mal moral. No es sospechoso de ser un gran teólogo Ratzinger, hoy papa emérito Benedicto XVI. Digo esto porque se hizo muy célebre la frase que pronunció en su visita al campo de exterminio nazi de Auschwitz: “¿Dónde estaba Dios en aquellos momentos?”. Creo que fue una expresión que le salió entonces del corazón más que de la mente, pues muy bien sabía él que no tenía ningún tipo de sentido mezclar la impasibilidad de Dios con los horribles sufrimientos que allí y en otros muchos lugares se produjeron por entonces y que no fueron sino producto de la maldad y la perversión de una serie de personas.

Este contenido sólo está disponible para personas suscritas a alandar. Puedes acceder a él y al mismo tiempo ayudarnos a continuar ofreciendo contenidos como este convirtiéndote en una persona con suscripción a través de este enlace la página de suscripción.