“No tengáis miedo”. Estas fueron las primeras palabras que un recién elegido Juan Pablo II lanzó al orbe desde el balcón de la plaza de San Pedro. Seguramente no sean las palabras más adecuadas para empezar un artículo que quiere mostrar una serie a la que merece la pena engancharse, pero os invito a que tampoco vosotros tengáis miedo y podáis conocer al bueno de Matt Murdock, ese joven abogado ciego que quiere transformar Hell’s Kitchen, su barrio de Nueva York.

El héroe católico

Es curioso, normalmente las motivaciones de un héroe son la venganza (Batman, Spiderman), el haber nacido en otro planeta (Superman), ser incapaz de controlar los ataques de rabia (Hulk). Sin embargo, no siempre es la fe la que te lleva a movilizarte.

aKm9278Mo_840w_v1Matt Murdock ha sido siempre, desde el cómic, un personaje con una marcada educación católica y, aunque también hay una pérdida de un familiar que remueve los cimientos de su vida, es la lucha por la defensa de las personas más débiles lo que hace que se convierta en abogado, que continúe trabajando en su barrio, muchas veces de forma gratuita y que por las noches se ponga el traje para defender de otra manera a los y las vulnerables.

La serie no escatima en detalles. La primera escena de la misma es un confesionario. A través del sacramento de la reconciliación van presentando al personaje. Las razones de su ceguera, la pérdida del familiar y todo lo aprendido.

Siguiendo la vocación

No vemos en Daredevil sino la culminación de la vocación. Aquel que se siente llamado y debe responder. Es difícil negar que la violencia por la que navega cada noche no es el comportamiento más cristiano de todos. Probablemente las clases parroquiales de la paz y la noviolencia se las saltó, o no hubo unos apuntes en braille para él. Pero sigue siendo un héroe con principios.

La lucha entre el bien y el mal, los límites de la defensa y el ataque. ¿Hasta qué punto te conviertes en todo aquello contra lo que luchas en el momento en el que utilizas los mismos métodos que utilizan las personas a las que intentas frenar? No penséis que es una producción sesuda, no hay disertaciones sobre estas preguntas, pero sí momentos en los que esa bombilla se enciende a través de una conversación, que para el espectador medio puede pasar desapercibido, pero no para nosotros.

El barrio para sus gentes

Dice un sacerdote amigo que no se puede cambiar el mundo, pero sí muchos mundos más pequeños a nuestro alrededor. Y, sin haber escuchado a mi amigo, el protagonista de la serie bebe de la misma fuente. Aunque la serie sea de Marvel, donde también conviven los X-Men, los Vengadores o los Cuatro Fantásticos, la lucha de Matt Murdock no es contra extraterrestres o contra otros mutantes. Los enemigos no buscan dominar el mundo o aniquilar la raza humana.
[quote_left]Daredevil se pone del lado de las personas sencillas, los que más ayuda necesitan.[/quote_left]
Son las personas sencillas los que más ayuda necesitan. Una anciana que está siendo obligada a salir de su casa y de su hogar para que se pueda negociar mejor con ella. Una mujer que sufre un intento de asesinato en su casa. Porque hay un callado grito contra la gentrificación en esta producción, el barrio para sus gentes, no para la especulación y el negocio.

Un villano capaz de amar

En todo gran conflicto no solo necesitamos a un héroe único, sino a un villano que pueda sostener la mirada, el combate y la tensión en pantalla. Quizá sea la mayor sorpresa de la serie. Un malvado, Wilson Fisk, interpretado por un inconmensurable Vincent D’Onofrio, que te hará temblar y compartir su proyecto a partes iguales.

Un antagonista capaz de enamorarse y de enamorar. La relatividad y complejidad de los personajes, de las historias, de la vida queda reflejada en las luchas interiores de cada uno de los personajes.

Caminando junto a otros

Es cierto que la identidad de Daredevil es prácticamente secreta, solo será desvelada en los momentos de mayor debilidad del héroe. Pero, sin necesidad de desvelar su misterio oculto, se ve rodeado de colaboradores, tanto como héroe como en su faceta de abogado. Foggy, su amigo desde niños, también abogado; Karen Page, la primera persona a la que ayuda, que se convierte en secretaria del bufete de abogados; Claire Temple, una enfermera que comparte proyectos y objetivos para la realidad del barrio o Ben Urich, el periodista que buscará la verdad para poder poner luz en los espacios de oscuridad. La transformación de la realidad nunca se desarrolla en solitario, aunque siempre es importante que exista un liderazgo.

La serie

No es una serie producida para televisión, sino para Internet. La nueva plataforma Netflix ha producido la serie, como House of Cards o la nueva Jessica Jones. Los nuevos tiempos no tienen piedad y ahora no hay que esperar a que haya espacio en la parrilla de la cadena. Ni que coincida el horario de emisión con mis horarios libres.

La producción es especialmente oscura, recuerda la trilogía de Batman de Nolan. El Gotham oscuro de Batman begins se transforma en Hell’s Kitchen neoyorquino. La ambientación que genera algo de desasosiego está muy cuidada. Los callejones, las zonas industriales abandonadas o, incluso, el puerto.

Las coreografías de las luchas son uno de los grandes aciertos de la producción. Daredevil lucha cuerpo a cuerpo, como mucho se acompaña de dos palos o sus puños desnudos. Las luchas se sienten reales, sin movimientos imposibles, lo que da una sensación de verosimilitud que se agradece.

Es Daredevil un héroe antiguo en el cómic, pero que se acerca a un público adulto que busca algo más que distraerse frente a la pantalla, aunque también será entretenido y angustioso. Además, con el sistema de emisión a la carta, la necesidad de esperar a la semana siguiente para continuar la historia no es necesario, de modo que, en caso de necesidad, siempre se puede dar al play al siguiente episodio y continuar con la historia, que engancha desde el primer capítulo. Añadiendo el poso de la fe que mueve al protagonista, es la serie perfecta para las noches de frío que comienzan.