Recumadrid, la cooperativa de las segundas oportunidades

Venta de segunda mano en Recumadrid. FOTO SANTI RIESCO

Es la cooperativa de las segundas oportunidades. Aquí recuperan personas descartadas por el mundo laboral. Lo hacen reutilizando cosas descartadas por nuestra sociedad de consumo. Como el papa Francisco, los tres cooperativistas de esta iniciativa social están convencidos de que otro mundo es posible –además de necesario- y de que se debe -y se puede- plantar cara a la “cultura del descarte”.

En una entrevista que el papa concedió al periodista Henrique Cymerman en 2014, insistía en la necesidad de acabar con la cultura del descarte: “Creo que estamos en un sistema mundial económico que no es bueno. En el centro de todo sistema económico debe estar el hombre -el hombre y la mujer- y todo lo demás debe estar al servicio de este hombre. Pero nosotros hemos puesto al dinero en el centro, al dios dinero. La economía se mueve por el afán de tener más y, paradójicamente, se alimenta una cultura del descarte”.

En esas andan Cristina, Luis y Montse con Recumadrid. Empeñados en poner al hombre y a la mujer en el centro de su pequeña cooperativa. Especialmente a los más vulnerables, a los que el sistema descarta: personas en situación de calle, parados de larga duración, madres solas con cargas familiares, jóvenes sin formación, inmigrantes en situación irregular, gente con adicciones, personas que acaban de cumplir una condena o que tienen una enfermedad mental. Los nadies que nunca nada. Los descartes del sistema, los que no tendrían una oportunidad laboral si no hubiera gente que apostase por ellos a cambio de disminuir sus beneficios económicos para aumentar el beneficio social.

En Recumadrid, desde su puesta en marcha, en julio de 2009, han contratado a ocho personas. Cinco de ellas han encontrado después un empleo normalizado y una ha conseguido cotizar lo suficiente para conseguir jubilarse con una pensión. Dos de ellos no estaban aún preparados para trabajar y volvieron a la institución de la que fueron derivados. Porque esta pequeña cooperativa es uno de los recursos donde envían candidatos diferentes instituciones públicas y privadas. Las candidaturas de los trabajadores en inserción les han llegado a través de los servicios municipales y de entidades sociales como la Fundación Manantial, la Asociación Las Alamedillas, la Fundación Tomillo o el programa Incorpora de La Caixa. Aunque también hay “autocandidaturas” de personas que dejan su currículum en la tienda que tienen en el madrileño distrito de Tetuán.

En el número 28 de la calle Villaamil, Montse, Luis y Cristina, se organizan para atender lo mejor posible al mayor número de clientes pero, sobre todo, para acompañar a las personas que han contratado. Les ayudan a que retomen algunos hábitos de higiene, salud y convivencia que tenían abandonados. Y es que, además del personal de inserción, en Recumadrid tienen un convenio con varios CRL (Centros de Rehabilitación Laboral) por el que también reciben a chicos con enfermedad mental para que hagan allí sus prácticas.

Lo más increíble de esta pequeña cooperativa puesta en marcha por tres particulares, sin ninguna entidad que les respalde, es que no reciben ni una ayuda, ni una subvención, ningún tipo de colaboración económica pública ni privada. Recumadrid se sostiene con las ventas de la tienda de segunda mano y los portes del camión.

“Es una empresa económicamente poco rentable, pero humanamente muy gratificante”, explica Cristina Salvador, que aprovecha para aclarar que “los primeros en cobrar son las personas que están contratadas por la cooperativa, luego pagamos impuestos, alquileres y gastos fijos. Nosotros, los últimos”. Se miran los tres como pidiéndose permiso unos a otros y Luis de Jesús rompe el extraño silencio: “Nosotros ya sabemos que hay un par de meses en los que no vamos a cobrar porque no nos llega. Y otros en los que solo podemos cobrar la mitad o una parte”.

Son muchas las necesidades que tiene actualmente “la cope” o “Recu”, que es como familiarmente se refieren Luis, Montse y Cristina a su iniciativa contra la cultura del descarte empleando a los descartados en la recuperación de cosas descartadas. Necesitan un vehículo comercial con urgencia. Una furgoneta o un pequeño camión. Pero, sobre todo, necesitan clientes. Instituciones y empresas que contraten su servicio de recogida de papel, plástico y pilas. Toda ayuda es poca para que no tengan que cerrar. Sería un pequeño drama que afectaría directamente a un centenar de personas que, todas las semanas, se pasan por la tienda para saludar, para hablar un rato con ellos, para ver qué ha entrado nuevo. Vecinos y amigos que frecuentan este espacio convirtiéndolo en un lugar de encuentro y acogida. Su segunda familia.

Ante una situación tan complicada la pregunta es obligada: ¿por qué seguís con esto?, ¿por qué no cerráis? Los tres, casi a la vez pero con distintas palabras, explican que el dinero no lo es todo. Que, por suerte, sus parejas tienen sueldo fijo y pueden permitirse tratar de ayudar a los que peor lo tienen, que vienen de una tradición católica militante, que si los scouts, que si Emaús, que si el activismo social, que si la utopía y la justicia, que si hay que trabajar por el medio ambiente. Y otra vez el papa Francisco contra la cultura del descarte: “Es una cultura de la exclusión a todo aquel que no esté en capacidad de producir según los términos que el liberalismo económico exagerado ha instaurado y excluye desde los animales a los seres humanos e, incluso, al mismo Dios”.

Economía social y solidaria

 El trabajo en red ha sido su salvación a lo largo de estos ocho años de experiencia. Recumadrid participa activamente en diferentes redes relacionadas con la economía social y solidaria. Forma parte de la junta directiva de AERESS (Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria), es miembro de COOPERAMA (Unión de Cooperativas de Trabajo de Madrid), de REAS Madrid (Organizadores del Mercado de Economía Social), también están en la comisión social de Coop57 (Servicios Financieros, Éticos y Solidarios). El Ayuntamiento de Madrid les ha invitado a participar -sin cobrar, claro- en los grupos de trabajo para la elaboración del Plan Estratégico de Economía Social y Solidaria. También colaboran -gratuitamente- en las campañas anuales de  recogida de juguetes organizadas en las distintas sedes de los Ministerios de Empleo y Seguridad Social, de Medio Ambiente y de Fomento.

Nunca han recibido un donativo. Si alguien está interesado en ser el primero o quiere colaborar con este pequeño milagro, aquí tiene su número de cuenta:

 La Caixa

ES78 2100 1729 9902 0019 9195

@santiriesco