La reducción de la pobreza mediante el comercio constituye un reto fundamental de los objetivos de desarrollo sostenible, esa agenda internacional que se ha convertido en una verdadera hoja de ruta del sistema de Naciones Unidas y de las organizaciones de la sociedad civil. En esa línea, la Coordinadora Estatal de Comercio Justo ha presentado los datos que arroja el sector en España en 2016. El Comercio Justo es ya mucho más que una alternativa comercial. Se trata de un movimiento social internacional cuya finalidad última es combatir la desigualdad a través de un cambio real en las estructuras del sistema económico. De ahí que las organizaciones de Comercio Justo compartan tareas comercializadoras con otras tan importantes como son las de sensibilización e incidencia política.

comercio justo, informe en España.El pasado año se constata el aumento de ventas y los datos confirman que los productos solidarios se pueden encontrar en diferentes espacios a las tradicionales tiendas. Las ventas de comercio justo en 2016 rebasaron ligeramente los 40 millones de euros en el conjunto del territorio, lo que supone un incremento de cinco millones con respecto al año anterior. El ritmo anual de crecimiento fue del 14’8%, una tasa que no se alcanzaba desde 2012.

Hay más actores que se suman al comercio justo y coexisten con las organizaciones que iniciaron este movimiento hacia 1986. El proceso, sin embargo, es complejo e incluye matices. Entre los años 2000 y 2016 las ventas se han cuadruplicado, pasando de menos de diez millones a algo más de 40, con un incremento anual medio del 9’5%. A diferencia de la evolución del comercio tradicional, que experimentó una bajada notable de ventas en el ciclo de crisis, el comercio justo mantuvo una línea de crecimiento constante. Como han señalado los expertos, esta progresión de las ventas no se debe a un supuesto carácter contra cíclico del movimiento sino a que, al iniciarse la crisis en 2008, se puso en marcha la venta de productos con el sello Fairtrade por parte de empresas convencionales (sobre todo grandes supermercados y cadenas de restauración), lo que provocó un fuerte impulso de las ventas a través de esta nueva distribución, mientras las pequeñas tiendas especializadas experimentaron una importante disminución de las ventas. Por su parte, Mónica Gómez, responsable de SETEM, una de las ONGD más activas en el movimiento, ha señalado la importancia de la “denuncia y la sensibilización” sobre los abusos que se ejercen en la cadena de distribución. “Es positivo que los grandes supermercados se sumen a la creciente demanda de los consumidores pero también lo hacen porque es una oportunidad de negocio y para mejorar su imagen. No debemos olvidar que las pequeñas tiendas son la esencia y contribuyen al impulso del movimiento”. Estos espacios revierten la caída de ventas por primera vez desde la crisis y también dónde además de vender es tan importante sensibilizar e informar al consumidor, así como denunciar las prácticas que atentan contra los derechos laborales.

Para valorar el peso del comercio justo en España podemos calcular el gasto que representa en relación al consumo total de la población española y las diferencias existentes con otros países del entorno europeo. Si repartimos los 40 millones de euros consumidos en comercio justo entre los 46’5 millones de personas residentes en España en 2016, la media por persona es de 86 céntimos de euro. Una cantidad muy pequeña cuando la comparamos con el gasto por persona en España que, según la Encuesta de presupuestos familiares de 2016, fue de 11.312 euros, de los que 1.654 fueron para alimentación. Por tanto, el peso del comercio justo en España representa el 0’008% del consumo total de la población o el 0’052% si nos ceñimos al gasto en alimentación. Para la presidenta de la Coordinadora Estatal, Mercedes García de Vinuesa, estos datos son “positivos” y demuestran el trabajo que se ha hecho en el país durante los últimos 30 años de vida de esta organización; sin embargo, “falta mucha concienciación” puesto que España “continúa a la cola de Europa”.

Otros apuntes de un comercio alternativo y necesario

Comercio justo, según la organización internacional WFTO, es el intercambio comercial basado en el diálogo, la transparencia y el respeto entre los productores, comunidades rurales y el resto de actores del proceso. Asegurando los derechos de los trabajadores y trabajadoras desfavorecidos y sin explotación infantil. Y es especialmente cuidadoso con los criterios sociales y medioambientales. Aspira a cambiar las injustas reglas del comercio internacional que consolidan la pobreza y la desigualdad mundial. Es un movimiento que hace práctica la consigna “reflexiona globalmente, actúa localmente”.

Otras conclusiones importantes son:

  1. El sector de la alimentación y en concreto el café, sigue siendo el motor del crecimiento en nuestro país.
  2. Las Administraciones Públicas compraron más comercio justo en 2016. Los datos podrían indicar un cambio de tendencia.
  3. El 95% de las personas que trabajan en el comercio justo lo hacen de forma voluntaria. Y tres de cada cuatro son mujeres.
  4. Un 79% de la facturación procede de productos certificados por el sello Fairtrade. Aunque las importadoras incrementan las ventas de productos certificados y no certificados.