El pasado 26 de febrero, la Sala de Vistas de la Corte Suprema de Justicia de Guatemala dictó una sentencia histórica al condenar a dos militares por violencia sexual en el destacamento militar de Sepur Zarco hace 34 años.

En la sentencia dictada se condena a 120 años de cárcel al teniente coronel de Artillería Esteelmer Francisco Reyes Girón por “delitos deberes contra la humanidad en forma de violencia sexual, esclavitud sexual y doméstica contra 11 mujeres”, así como por el asesinato de otras tres mujeres (una madre y sus hijas pequeñas) y trato cruel contra las niñas. También condena a 240 años de prisión al comisionado militar Heriberto Valdez Asig por la desaparición forzada de seis hombres, esposos de las mujeres víctimas, así como “por delitos contra la humanidad en forma de violencia sexual en contra de una mujer”. Este veredicto crea un precedente a nivel internacional, ya que es la primera vez en la historia en la que el delito de esclavitud sexual durante un conflicto armado ha sido juzgado en el mismo país en el que se ha cometido.

Los hechos se produjeron en 1982 cuando los militares llegaron a la región de Izabal (Baja Verapaz), construyendo el destacamento de Sepur Zarco, sirviendo de protección a los propietarios de tierras y siendo cómplices en la represión campesina. Los hombres indígenas fueron las primeras víctimas, con muertes y desapariciones. Luego, las viudas fueron llevadas al centro militar donde, durante meses, fueron sometidas a todo tipo de violencia sexual y doméstica.

[quote_right]Son mujeres admirables, porque nunca postergaron la búsqueda de justicia por la desaparición de sus esposos y por la violencia sexual que vivieron.[/quote_right]

Paula Barrios, coordinadora general de la organización Mujeres Transformando el Mundo (MTM), ha manifestado a alandar que la sentencia “es un precedente muy importante para el acceso a la justicia de las mujeres indígenas; se ha derrumbado un muro de impunidad en relación a la violencia sexual que sufrieron las mujeres durante el Conflicto Armado Interno de nuestro país”. Asimismo, resalta que “es un precedente relevante en materia probatoria, ya que el testimonio de las víctimas ha sido la prueba fundamental y no el análisis físico, que es la prueba relevante en casos de violencia sexual actual”.

Para esta abogada, las mujeres denunciantes han sido “admirablemente fuertes y valientes, porque nunca postergaron su búsqueda de justicia por la desaparición de sus esposos y por la violencia sexual que vivieron durante el conflicto armado interno. Han sido nuestra inspiración para avanzar, son mujeres, la mayoría ya ancianas, con quienes hemos construido una relación de estrecha confianza y solidaridad y complicidad que jamás han perdido la posibilidad de ser felices a pesar de su adverso contexto. Siempre han sido quienes me han dado fuerza para seguir y admiro su sabiduría ancestral”.

Paula Barrios se siente orgullosa de la aportación de Mujeres Transformando el Mundo, que ha hecho posible  que las víctimas sobrevivientes, a través del Colectivo Jalok U (Cambio de rostro) “tuvieran su propio rol, con voz y voto para la toma de decisiones de su propio caso”. Con una gran sonrisa añade que “personalmente me siento inmensamente feliz, conforme y satisfecha porque ha sido un trabajo inmensamente intenso y sistemático durante estos seis años. Hemos puesto más que nuestros conocimientos y experiencia, hemos puesto el corazón y la solidaridad hacia las mujeres. Me siento agradecida con ellas por permitirme abrir este camino de justicia y haber logrado una de las principales metas como es la sentencia condenatoria”.

Al preguntarle si una sentencia así puede iniciar un camino de dignificación de la mujer guatemalteca, especialmente de las etnias indígenas, Paula Barrios afirma que “se inicia un camino de ‘cosecha’. Si bien las Mujeres de Jalok U han sido muchas veces discriminadas por su condición de indígenas, a quienes el sistema de justicia no respondió hasta nuestra intervención, considero que como personas nunca perdemos nuestra dignidad, un principio inherente a todo ser humano”.

Cronología de seis años

Hasta llegar a este final han tenido que transcurrir seis años de un trabajo muy fuerte y permanente con las mujeres del Caso Sepur Zarco. Paula Barrios señala que “en los dos primeros,  formamos a las mujeres en lo que significa el proceso penal, su alcance y el rol protagónico de ellas dentro del proceso. Asimismo, reconstruimos los testimonios y lo que sucedió en las comunidades durante el Conflicto Armado Interno”.

Estas son las fechas más señaladas de todo el proceso:

 

  • 11 de Septiembre 2011. Se presenta la querella penal ante el Juzgado de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente del departamento de Puerto Barrios. La querella fue de la Asociación Mujeres Transformando el Mundo –MTM- y la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas –UNAMG.
  • Noviembre 2011. Coordinación para que las mujeres sobrevivientes ratificaran sus testimonios ante los fiscales del Ministerio Público.
  • Diciembre 2011. Se realizó la primera exhumación en la comunidad Sepur Zarco.
  • Abril y Mayo 2012. Se realiza en coordinación con FAFG una exhumación en la Finca Tinajas, con el hallazgo de 51 osamentas.
  • Septiembre 2012. Las víctimas declararon en calidad de anticipo de prueba ante el Juez de Primera Instancia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente de Mayor Riesgo A.
  • Enero a Diciembre 2013. Se realizan diligencias de investigación y medios probatorios como peritos, testigos y exhumaciones.
  • Enero a Junio 2014. Trabajo en las imputaciones y diversas audiencias para solicitar al Ministerio Público que realizaran las capturas de las personas que ya se habían podido establecer como responsables.
  • Junio 2014. Se efectuaron las capturas de dos personas: el comisionado militar Heriberto Valdez Asig y el teniente coronel de Artillería Esteelmer Francisco Reyes Girón, encargado del destacamento militar de Sepur Zarco.
  • Junio 2014 a Junio 2015. Se llevaron a cabo diversas audiencias en el marco de la etapa intermedia del proceso penal.
  • Febrero 2016. Se realizó el debate oral y público, logrando una sentencia condenatoria por los delitos de deberes contra la humanidad, asesinato y desaparición forzada.
  • 3 de Marzo. Se realizó la audiencia de reparación integral transformadora.