miel-2.jpg Este fin de semana he visto dos películas, dos buenas películas. La primera de ellas Miel de naranjas, del director Imanol Uribe, quien ya nos tiene acostumbrados a lo largo de toda su obra a un cine comprometido socialmente. Desde el Proceso de Burgos, La fuga de Segovia, Bwana, El viaje de Carol… hasta esta última, Miel de naranjas, Imanol deja muy claro porqué y para qué hace su cine. Si les gusta la línea por la que este director ha optado desde el primer momento, les recomiendo que vean esta nueva película. Enmarcada en la Andalucía de los años 50, donde se dictaban sentencias de muerte con total impunidad, Imanol nos presenta una historia de amor y compromiso político. No les va a defraudar.

La otra película es Evelyn, primer largometraje de Isabel de Ocampo. Una película dura y realista que no te puede dejar indiferente. El domingo cuando salí del cine, escribí en mi Facebook: “Hoy domingo, mientras la selección de fútbol jugaba el primero de los partidos, he ido a ver la película de Evelyn. La historia de una joven peruana traficada y prostituida por la mafia. Les recomiendo que la vean. He salido sobrecogida pensando que esto puede estar pasando, seguro que está pasando en este momento. La brutalidad ejercida sobre estas mujeres es algo que no deberíamos permitir ¿hasta cuando va a seguir esta violencia? ¿Por qué no se acaba con ello? ¿Quiénes están implicados?… Muchas preguntas y una gran rabia me invaden en este momento. Y además, ¿saben cuantas personas estábamos en el cine? Nueve. Si, nueve en un domingo por la tarde ¿A quién le importa?”. Desde entonces he recibido algunas respuestas de personas amigas diciendo: “A mi me importa” o también dando alguna explicación de porque podía haber tan poca gente en el cine.

Hoy con un poco de más calma quiero ampliar la reflexión. Sé que hay personas a las que les importa este tema. Sé que hay personas, grupos,.. que trabajan y bien para erradicar esta lacra de la sociedad. Hay está el Proyecto Esperanza,a quién esta revista premió hace unos años, entre otros… Claro que hay gente que le interesa. Gracias a Dios. Pero también sé que hay otra parte de la sociedad que cierra los ojos a esta realidad, e incluso que es cómplice de esta realidad. La película señala algunos… Les animo a que lean algunas de las críticas de la película como la que hace Yago García en ONMADRID del jueves 8 de junio, diciendo que “es panfletaria, evidente, simplona y efectista”. Pues les digo que yo cuando la vi, Testimonio publicado en alandar en febrero de 2008recordaba a la muchacha que había venido de Brasil, cuya historia contamos en alandar hace ya algún tiempo, engañada, igual que Evelyn, prostituida a la fuerza, igual que Evelyn y maltratada, igual que Evelyn, aunque ella tuvo un final distinto al de Evelyn, pero eso no se lo voy a adelantar.

Quiero acabar diciendo que ese día había más salas, y aunque había fútbol y había crisis, en las salas había más de nueve personas que éramos las que estábamos viendo Evelyn. Por cierto, solo dos varones. Por todo esto, me parece importante que divulguemos esta película, el esfuerzo de esta directora por denunciar una de las mayores lacras de nuestra sociedad. Es probable que no esté mucho tiempo en cartelera y no porque no sea buena, sino porque hay realidades que se silencian sistemáticamente.
Trata-4.jpg